miércoles, 20 de marzo de 2013

Y tenemos ganadora!!

En fin, después de estar un mes degustando las deliciosas recetas que participaban en el concurso, mis peques han elegido la que más les ha gustado. Quiero dar las gracias a todas las que habéis participado, me hace mucha ilusión. Os hago un resumen de las recetas participantes, que así podéis verlas todas (que merecen la pena) y yo las tengo agrupadas en un solo post (porque repetiré seguro):

- Un bizcocho de plátano de la mano de mi queridísima gallinita. Estaba delicioso, además, en este hice un poco de trampa porque cambié las pasas de corinto (que en casa no triunfan) por pepitas de chocolate (que en casa son lo máximo), asi que el éxito estaba garantizado ;-b. Si lo probais, que sepais que el choco y el plátano nacieron para estar juntos ;-b.
- Arroz con pollo al curry, también de mi amiga Carmen. A mi me gustó mucho, y a mi costi también. Los peques, sorprendentemente tomaron un poco, yo pensaba que no les iba a gustar porque el curry no les va mucho, pero la leche de coco le aporta un toque especial.
- Pastel de zanahoria de La Mamá Vaca. En una palabra ¡espectacular!, este le gustó a toda mi familia, que como sale bastante grande, aproveché para llevarlo en un cumpleaños.
- Unas rosas de manzana y hojaldre que están para quitar el sentido. Nos las envió Amylois, y aunque le quedaron bastante mejor de presencia, estaban super buenas y pasamos un rato divertido.
- Mi querida Maribel y B. participaron con Bisara un plato típico de Marruecos que a mi me ha gustado un montón pero mi marido y mis peques han mirado con mala cara, han dicho que era verde y han pasado de comérselo (a la próxima, le echo colorante).
- Ana, de Cuidando la luz de tus ojos, nos mandó varias deliciosas recetas, había algunas con fresas y calabaza que estaban muy buenas pero no las he contado porque no son de invierno. He contado las recetas con brócoli que, pese a ser verde, se lo comieron bastante bien. Un deliciosísimo bizcocho de lima, que nos encantó a todos, con un toque de canela y la frescura de la lima, mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm!. Y otro bizcocho de cítricos, pero esta vez integral de naranja, que también estaba muy bueno.
- Nuestra querida mamá mágica, nos deleitó con varias recetas:
Pollo con verduras, muy rico y socorrido a la hora de la cena.
Naranjas con miel y canela que a mi me gustaron porque estaban fresquitas y muy buenas y a A. porque les gustan las naranjas pero quería las que tenían menos churre.
Lentejas a la jardinera, que es un plato nutritivo y caserillo y nos gustaron mucho.
Salsa boloñesa con verduras, nos encanta, pero esto no tiene mérito porque la pasta nos vuelve locos ;-b.
- Mayra de El armario de mis princesas, nos ha mandado una receta deliciosa de Coliflor con bechamel, que ha conseguido que A. pruebe un poco (P. es más difícil).

En fin, que como podeis ver, hay nivelazo y ha sido una elección super difícil. El premio es para:

Ana, con el bizcocho de lima (que lo teneis que probar porque está de muerte). ¡Enhorabuena guapísima! Cuando quieras, pásate por Soñando Duendes a gastarte tu bono.

A las demás daros las gracias y deciros que Carol es taaaaaan maja que a todas las participantes del concurso os mandará un código para tener un descuento de un 7% en su maravillosa tienda, así que no desaprovecheis la oportunidad que tiene cosas preciosas.

Y permaneced atentos que ¡comienza la primavera!

¡Feliz miércoles!

martes, 19 de marzo de 2013

Actividad de invierno: muñeco de nieve

A pesar de que ya estamos a puntito de dejar el invierno, y de que tengo muy poco tiempo, quería compartir con vosotros esta actividad que hemos hecho en nuestro proyecto del invierno, aprovechando algunos de los maravillosos consejos del manual de Maribel.

Hicimos unos muñecos de nieve con plastilina, una actividad muy fácil y divertida (a mis peques les encanta jugar con la plastilina):


El de P.


El de A.

Tengo muchas entradas pendientes, pero entre los peques y mis múltiples formaciones casi no saco tiempo. Mañana publicaré la ganadora del concurso de frutas y verduras de invierno, y en breve más.

¡Gracias por seguir por aquí!

¡Feliz martes!

domingo, 3 de marzo de 2013

El Blog de Sarai Llamas: El cuerpo de las madres

Quiero compartir con vosotros este post de la maravillosa Sarai Llamas, seguro que os encanta. Lo transcribo literalmente, podéis ver el original aquí.

El cuerpo de las madres

Todo comienza cuando te quedas embarazada. Tu cuerpo ya no es sólo tuyo. No puedes comer todo lo que quieres y no puedes curar tus pequeños o grandes males como harías si esa pequeña personilla no fuese dentro de ti, minúsculo e importantísimo. 

Después comienzan las visitas médicas y la denominada privacy deja de existir, incluso en tu manera de pensar. Eso que creías que era íntimamente tuyo deja de serlo, ¿o queremos hablar de la discreción y la intimidad, por ejemplo, de una ecografía vaginal?

“Señora, ¿me llena este vasito con pipi, por favor?”, pregunta la secretaria de tu ginecólogo mientras esperas tu turno. “Oh, vaya, resulta que me hago pis cada cinco minutos y ahora no me sale ni una gota, ¿me da unos minutos? ¿Podría beber un vaso de agua?”. No tienes reparos en contar de todo a todos.

Y después llega el momento más (des)esperado y vas al hospital (a no ser que tengas la fortuna de dar a luz en un sitio bastante más tranquilo). Allí te visitan quinientas veinticinco personas diferentes y la cara más o menos simpática de la comadrona no es nunca la misma, porque, como es justo, cada una tiene sus horarios y sus turnos. Y todos traen consigo al eterno aprendiz, por lo que “mira aquí”, “ves esto”, “aquí sería mejor hacer esto”, se convierten en las palabras claves de tu parto… ¡Adelante, adelante, no se corten, pasen y vean, no hay problema, que todo el mundo tiene derecho a aprender! Incluso ese/esa que te hace un daño horroroso porque todavía no tiene demasiada experiencia, o la chica que al ser su primer día está incluso más nerviosa que tú, y si no fuese por los dolores de las contracciones, el miedo, la angustia y la ansiedad, querrías sentarte con ella, abrazarla y tranquilizarla. Y, de hecho, rompes a llorar delante de ella, sin sentir una pizca de vergüenza. Sí, te pones a llorar a lágrima viva delante de una a la que hace unos años le hubieses podido ayudar con los deberes de clase.

Una vez en casa pierdes todo el decoro que te quedaba y te paseas por toda la casa en topless, con el pelo sucio y el pantalón del pijama.

Te das cuenta de que tu cuerpo es suyo y además, es como el suyo. Tú, como él, hueles a leche, a vómito y, sí, para que negarlo, también a caca. Mientras lo miras a los ojos de un color todavía indefinido y con una profundidad jamás experimentada, sientes que su piel es tu piel, porque lo has hecho tú, porque está siempre pegado a ti, porque tenéis el mismo olor.

Cuando lo cambias el pañal a veces sientes una alegre cascada de pipí que te resbala por la frente empapándote de arriba abajo y tú ni siquiera te inmutas. Lo observas atentamente mientras lo bañas y disfrutas de sus formas y de lo bien hecho que está, proporcionado y bello, con dos hermosas piernecitas como las tuyas, cuando aún eran hermosas y te podías depilar al menos una vez a la semana.

Comienza a crecer y a caminar, te usa como soporte. Tú eres su columna, estás siempre ahí, eres suya y así ha de ser. Y mientras te adaptas a la idea de que tu cuerpo nunca volverá a ser como antes, él te pisa los pies porque quiere que lo cojas en brazos o te agarra de una de las mangas de tu camisa para usarla como pañuelo.

Cuando está enfermo tú eres su lecho, su almohada, su resguardo, su bálsamo, su alivio… Llevas contigo el olor a acetona (y a veces incluso el de vómito), cuando milagrosamente puedes alejarte unos minutos para ir corriendo a la farmacia.

Alguna que otra vez tratas de ocultar esas feas manchas marrones, ahora ya indelebles, con un poco de maquillaje. Y llega él, todo contento y te dice “¡Mamá, yo!” mientras te reboza la esponja por todos los sitios, pelo incluido y te suelta “Ves mamá, ¡ahora si que estás guapa!”. Porque para él tú eres LA MÁS GUAPA, incluso cuando te acabas de levantar. La mamá más hermosa del mundo: con su precioso pelo, no tan fuerte y vigoroso como cuando eras más joven, pero que ahora al menos sirve para jugar y tirar de él. Te peina, te llena la cabeza de horquillas, pinzas y pegatinas de colores, te fabrica curiosos collares y pulseras de materiales indefinidos, trata incluso de limarte las uñas (intentad por vuestra incolumidad física que no os sorprendan nunca realizando esta ya de por sí “extraña” actividad porque se apropian del artilugio y te hacen un daño terrible intentando hacerte la manicure). Y sabes que esto no durará por mucho tiempo, que un día te mirará con sus ojos de preadolescente impaciente, porque él crece deprisa y tú tardas en darte cuenta.

Incluso tu cerebro ya no es el mismo de antes. Tardas media hora en escribir una dirección de correo electrónico (del correo ordinario mejor no hablamos): los guiones, las arrobas, los puntocom, puntonet, puntoorg, puntoes los confundes y continuamente los pones en el sitio equivocado. Eso sí, las canciones que escuchabas y cantabas hace veinticinco o treinta años atrás te vuelven a la memoria con una nitidez increíble y tu faceta creativa de repente comienza a trabajar: eres capaz de improvisar historias inverosímiles y rimas absurdas, por no hablar de esa secuencia de palabras inventadas que le hacen reír con esas carcajadas maravillosas… Lees los cuentos en voz alta, alternando los silencios y cambiando el ritmo, modulando las distintas voces de los personajes, como si recientemente hubieses hecho un curso de interpretación. 

Lo has contenido mientras crecía dentro de ti. Ahora contienes sus caprichos, sus miedos, sus historias, sus canciones inventadas que obviamente tienes que recordar… Contienes sus rabietas para que no se haga daño. (La pediatra te dice: no se preocupe, es una fase que todos los niños atraviesas, es esencial para la construcción de su personalidad. –Sí, lo sé, él se está construyendo su identidad, pero yo me estoy haciendo polvo la espalda). Lidias con sus dudas y con su curiosidad, encuentras explicaciones a sus millones de porqués diarios incluso cuando ni siquiera tú te los sabes explicar.

Tal vez por esto, porque tienes que contener todas estas cosas, es la razón por la que tu cuerpo se ha hecho más grande y más fuerte, aunque si está repleto de pequeños achaques. Los abdominales (o esos que alguna vez quisimos tener) han desaparecido totalmente para dejar espacio a un vientre de matrona. Eso sí, al menos tienes unos brazos musculosos y fuertes, y sin necesidad de hacer infinitas series de pesas en el gimnasio.

Y en los períodos de pesadillas y de miedos, mil veces al día busca tus manos y tus caricias. Para dormir necesita tu compañía y tú te conviertes en su refugio seguro. Y si en mitad de la noche se despierta llorando y asustado tú estás a su lado, porque sabes que es a ti a quien busca, tu olor, tu cuerpo, el cuerpo que él ha hecho más amplio y más suave. Sabes que es lo que le da seguridad y le ayuda: lo acaricias su barriguita y dándole la mano esperas a que se tranquilice. Y por muy cansada que estés, por mucho sueño que tengas, quisieras que ese momento durase eternamente.

Feliz Domingo!

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